A continuación señores lectores me gustaría daros a conocer los aspectos más destacables del articulo “la figura del formador en el ámbito profesional” perteneciente al tema 6 de educación para adultos. Dicho tema pretende dar una aproximación a la figura del formador profesional en el ámbito laboral.
El formador ha de estar preparado para los cambios que se derivan de la sociedad actual, para actuar como mediador entre los conocimientos y las personas que desean acceder a ellos, ha desempeñar las funciones de cualquier profesional de la educación y para dar respuestas a las necesidades que el ámbito laboral y pedagógico exigen.
Su función como mediador lo hace indispensable en el proceso de cambio y transformación de la dinámica sociedad y necesario en el campo de la adquisición y adaptación de los conocimientos que nos exige a todos los niveles la actual sociedad. Pero para conseguir esto con eficacia debe conocer con la dirección y la finalidad del cambio, teniendo un enfoque innovador desde la nueva perspectiva de la educación, una educación permanente abierta al cambio constante.
Todo ello se traducirá en cumplir con las exigencias de todos los cambios en los ámbitos de la sociedad y de la propia persona, desde una educación al servicio de los individuos. Esta educación debe dejar antiguas estrategias centradas en lo contenidos y avanzar hacia la intención de tener como eje los procesos de aprendizaje y contextos en los que estos se desenvuelven.
Bajo esta nueva educación, el formador debe ser un mediador, un facilitador de los procesos de enseñanza, pensando en como se aprende y no en que se aprende. Todo ellos con la misión de prepararlos para hacer frente a las exigencias y necesidades del proceso con ciertas garantías.
Los formadores en el ámbito laboral no son profesores, entendidos como tales, en las diferentes especialidades, se mueve en el sistema no-formal, pero desarrolla su actividad en contextos similares a los de cualquier profesor del sistema formal.
El formador es una persona imprescindible, por sus conocimientos, en la necesaria permanente formación de los adultos en el ámbito de la formación profesional, laboral.
Para ello, debe tener conocimientos pedagógicos, didácticos, culturales y profesionales que le permitan hacer frente a las responsabilidades que se le solicitan en el mundo de los adultos.
La formación permanente es una obligación y derecho tanto del profesorado como de los centros y de la propia administración. En este sentido, debe tenerse en cuenta el perfeccionamiento del formador con el fin de ajustarse y asumir los cambios profesionales y sociales que le permitan atender a las diferentes necesidades e intereses de los distintos individuos y colectivos, en el ámbito de la práctica diaria, ajustando los contenidos y las estrategias desde una formación multifacética,
El formador debe ser un profesional perteneciente al mundo del trabajo, siendo especialista en determinados saberes o profesiones específicas, pero al mismo tiempo debe ser, en cierta medida, un educador entendido como orientador. Bajo este perspectiva tendrá una doble responsabilidad, la de promover la formación de los profesionales dedicados a ella y la de fomentar y potenciar su propia formación.
El formador debe ser un experto dentro del campo de su actuación laboral, por lo que es un profesional puesto al día y que tiene un amplio conocimiento y dominio de la problemática a nivel teórico, práctico y de experiencia.
El formador de formadores requiere además que sea un adelantado y pueda prever las tendencias profesionales y ocupacionales.
Debe promover la formación plural y multivalente que permita múltiples posibilidades profesionales, así como la facilidad de cambio laboral en campos similares.
Se vienen a considerar 4 grades bloques de formación en los que los formadores deben desarrollar sus capacidades:
-contenidos culturales-generales.
Además de dominar y conocer cómo diseñar cursos, los formadores deben tener conocimientos culturales básicos que les permitan la consecución de competencias
técnico-pedagógicas y en el ámbito de la reflexión y el sentido crítico.
Entrarían aquí contenidos formativos tales como: lengua, sociología, medios de comunicación.
-contenidos pedagógicos.
Deben abarcar conocimientos y destrezas propias y relacionadas con el ejercicio de su función de formador. Debemos considerarlos contenidos básicos y fundamentales, pero no suficientes. Al tiempo que tienen sentido general y polivalente, abarcando no sólo el ámbito pedagógico, sino también el psicológico, didáctico, organizativo.
Los contenidos que abarcaría este campo serían: sentido y modelos de formación, psicología del aprendizaje, planificación y evaluación de programas, metodología, elaboración y diseños de materiales, necesidades de formación, etc.
-contenidos profesionales generales.
Que corresponderían a los que son propios de la cultura profesional, conocimientos generales sobre temas que favorecen el nivel cultural y visión necesarias en los profesionales que están relacionados con los temas del ámbito socio-profesional: sociología laboral, psicología del trabajo, orientación profesional, etc.
-contenidos técnicos profesionales específicos.
Corresponderían a aquellos conocimientos relacionados con el ámbito profesional específico del formador, una cultura formativa y contextualizada que dé respuesta a las características del sector y a la naturaleza de la actividad profesional a la que se dirige la acción formativa. Deberían abarcar contenidos referidos al trabajo y a los conocimientos necesarios para su desarrollo y contenidos de didácticas específicas para la correcta transmisión de conocimientos y logro de competencias profesionales en cada campo.
Para finalizar aclarar que el formador debe ser animador para que su labor se eficaz. Animador e el sentido que potencie la comunicación y estructure la vida en el aula. Lo que repercutirá en la vida profesional, personal y social de los alumnos. En ese sentido el formador de formadores debe ser responsable de la cohesión del grupo, bajo los objetivos de guiar y orientar el trabajo, ser accesible permitiendo que surja un clima abierto de comunicación y participación, inducir y estimular un pensamiento crítico rico en juicios constructivos, planificador del trabajo basado en las necesidades dificultades permita establecer cambios durante el proceso.
Además debe guiar a establecer relaciones entre los objetivos y los contenidos que faciliten un correcto proceso de aprendizaje que guíe a los formadores a establecer estrategias de aprendizaje, tratar de ser considerado una persona cordial con la que se pueda dialogar y discutir; por lo debe verse como una persona disponible que dé respuesta a las expectativas en él depositadas y orientar a resolver dudas que faciliten el control del aprendizaje y la autoevaluación del formador en su proceso.
jueves, 4 de junio de 2009
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